La culpa y el autocastigo hacen que muchas personas sientan que no merecen cuidarse, sobre todo cuando un familiar está enfermo, y toda la atención se centra en él.
Sin embargo, para acompañar bien a otros, primero hay que asistirse a uno mismo.
El autocuidado puede incluir actividades como descansar, estar con amigos, caminar, escuchar música, ir a terapia o poner límites.
Aunque a veces aparezca culpa por disfrutar mientras el otro está mal, es importante atravesarla y superarla poco a poco.
La idea central es que cuidarse significa honrar la propia vida. Practicar la autocompasión denota entender qué sentimos, qué nos regenera, aceptarnos y reconocer nuestro propio valor.
Te dejamos dos preguntas para pensar sobre el tema que hoy abordamos:
👉 ¿Cómo te hablas y te tratas a ti mismo/a?
👉 ¿Qué cosas te nutren y te ayudan a cuidarte en tu día a día?




