Cuando un hijo sufre, estar a su lado puede convertirse en una necesidad, pero también en algo difícil de conciliar con el trabajo y las responsabilidades del día a día.
Marita lo vivió en primera persona cuando su hija adolescente comenzó a pasarlo mal después de sufrir bullying.
Para poder acompañarla de verdad, Marita consiguió un permiso parental remunerado que le permitió estar disponible para su hija 24 horas al día.
Ese tiempo juntas fue clave para recuperar la calma, cuidar el vínculo y acompañar, poco a poco, su proceso de recuperación.
Volvieron los paseos, el deporte, el campo y las actividades compartidas. Y, sobre todo, su hija fue recuperando la ilusión por sentirse capaz y volver a abrirse a la vida.
Hoy Marita comparte cómo consiguió este permiso, qué supuso para ellas disponer de ese tiempo y qué ha aprendido durante estos años sobre la importancia de que las familias puedan estar presentes cuando un hijo atraviesa un problema de salud mental.
Porque acompañar también requiere tiempo, apoyo y recursos.
Más información:
👉Permiso CUME: https://prestaciones.seg-social.es/servicio/seguro-escolar.html




