La psiquiatra Begoña Frades, recién jubilada con más de 40 años en la sanidad pública, defiende que otra forma de hacer salud mental no solo es posible, sino absolutamente necesaria.
Denuncia la violencia institucional y recuerda que, incluso en una crisis, las personas nunca dejan de tener voz ni derechos.
Propone sustituir la coerción por el diálogo, la escucha y el vínculo, porque las medidas impuestas no son terapéuticas y sólo aumentan el sufrimiento.
Cuestiona un modelo biomédico centrado en el diagnóstico y la medicación, y apuesta por comprender la historia, las vivencias y el significado que cada persona da a lo que le ocurre. Los psicofármacos pueden ser útiles de forma temporal, pero no resuelven las causas del sufrimiento.
Su experiencia en el Hospital Padre Jofré en Valencia demuestra que un acompañamiento respetuoso y basado en el vínculo genera más confianza, menos violencia y mejores resultados.
Para la Dra. Frades la recuperación es posible cuando la sociedad ofrece apoyos reales y entiende que el vínculo humano es la herramienta terapéutica más poderosa.
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