Charo, madre de un hijo con sufrimiento psíquico y consumo de sustancias, explica que muchas familias tardan en comprender que detrás de ciertos comportamientos hay un trastorno mental, no rebeldía.
Ese cambio de mirada permite actuar antes y reducir el dolor de todos.
Ante una desaparición, insta a pedir ayuda de inmediato, y difundir la información sin miedo ni vergüenza, porque la colaboración social es decisiva.
Destaca que las familias deben cambiar su forma de acompañar.
Cuando dejan de exigir una vida “normal” y empiezan a comprender el sufrimiento de su ser querido, la relación mejora y se recuperan el vínculo, la confianza y el afecto.
Las familias también necesitan formación y apoyo, y reconocer el papel fundamental que desempeñan.




