En esta nueva píldora, Gemma, Sonia y Silvia hablan de una de las habilidades más difíciles para muchas familias: poner límites de forma clara, amorosa y sin dejarse arrastrar por la culpa.
Reflexionan sobre cómo el miedo, la sobreprotección, el agotamiento o el deseo de evitar conflictos hacen que muchas veces se toleren situaciones que generan sufrimiento tanto para la familia como para la persona que está atravesando dificultades de salud mental.
Comparten experiencias personales sobre límites relacionados con el dinero, la convivencia, las responsabilidades en casa o la necesidad de tomar distancia cuando una situación se vuelve insostenible.
Destacan que los límites puestos desde el enfado o la desesperación suelen generar más conflicto, mientras que los que nacen de la honestidad y el respeto ayudan a fortalecer la relación.
A lo largo de la conversación aparece una idea fundamental: poner límites no significa abandonar ni dejar de querer a alguien.
Al contrario, puede ser una forma profunda de amor, porque permite que la otra persona asuma responsabilidades, desarrolle recursos propios y aprenda de las consecuencias de sus decisiones.
También recuerdan que sostener un límite suele ser tan difícil como ponerlo, ya que implica atravesar emociones como la culpa, el miedo, la tristeza o la incertidumbre sin volver atrás constantemente.
Aquí dejamos dos preguntas para la reflexión:
👉 ¿Qué límite sabes que necesitas poner y todavía no estás poniendo?
👉 ¿Qué es lo que te impide mantener ese límite que consideras necesario?




