Amparo Arteaga comparte su experiencia en la psicosis.
Todo empezó a los 18 años, tras consumir LSD, lo que desencadenó una vivencia muy intensa, con dimensiones espirituales y traumáticas.
Pasó meses desconectada de la realidad, sin apoyo ni recursos, pero afirma que no estaba “loca”, sino atravesando algo que no podía sostener.
Volvió a casa casi de milagro, sin poder articular palabra.
Tras un ingreso psiquiátrico, la medicación la ayudó a reconectarse, aunque con efectos físicos muy duros.
Más adelante, un psicólogo marcó la diferencia al escucharla y validar su experiencia, lo que le permitió integrar lo vivido y rehacer su vida.
En la madurez, dos nuevos episodios que no esperaba la llevaron al apoyo mutuo, donde acompaña a otras personas desde su propia experiencia, ofreciendo escucha y esperanza real.
Amparo cuestiona la idea de recuperación como volver a ser quien eras: propone integrar lo vivido y crecer. A las familias les pide paciencia y escucha.
A quienes lo viven, les anima a cuestionar la etiqueta de enfermedad y a comprender su malestar emocional.
Más información en:
👉Federación Asociaciones Andaluzas en Primera Persona




