“Las personas se encierran en sus casas porque no quieren sufrir más”, nos dice Begoña Tomás, ella fundó la asociación Nautae para llenar un vacío: llegar a las personas que nadie alcanzaba.
Su equipo entra en las casas, rompe el aislamiento y reconstruye vidas desde el vínculo, la confianza y el respeto.
No imponen, acompañan.
No miran a un enfermo, miran a una persona que sufre y a su potencial.
Cada paso, cada conversación, cada salida breve es un logro mínimo, es un puente hacia la vida.
El trabajo incluye a las familias, ayudándolas a comunicarse mejor y a soltar la culpa.
Begoña es contundente: “Siempre hay esperanza. Nadie está perdido si alguien cree en él y camina a su lado.”
👉 Más información en: http://www.nautae.org




